17 diciembre 2007

I Parte

La aventura del hipopótamo Alberto

Ese día el hipopótamo Alberto se sentía mal, algo le incomodaba en la parte trasera de su cuerpo. Aquella mañana no tenía ánimo de nada, se quedó acostado comiéndose
un plátano con manjar y crema,
su comida preferida.

Prendió el televisor para ver las últimas copuchas en SQP, pero apagó el televisor por la fomedad de los temas que hablaban los flamantes opinólogos y decidió encender su computador para chatear con sus amigos, pero el dolor de cabeza y espalda
eran tan grandes que se
acostó en su cama nuevamente.

Algo le sucedía y no sabía qué era. De un segundo a otro se queda dormido. Despertó con su corpulento cuerpo sudado y con una incomodad gigantesca en su espalda, intenta rascársela, sin embargo sus garras no llegaban por algunos kilos de más que se
manifestaban en la enorme
anatomía de su cuerpo.
Corrió al espejo para ver qué era lo que le sucedía y quedó espantado, dos pequeñas alas amarillas se habían instalado misteriosamente
en la parte trasera
de su sudoroso cuerpo.

Aterrado por lo sucedido decide ir donde su vecina para mostrarle estas extrañas nuevas extremidades. Cuando abre la puerta de su casa para dirigirse donde Clementina, su vecina, el par de alas comienzan a moverse aceleradamente hasta hacer
flotar el enorme cuerpo
del hipopótamo Alberto.

Mientras se elevaba perdió de vista su hogar, cuando se alejaba más y más comenzó a dominar el rumbo de su alucinante viaje. Durante la travesía se encontró con fantásticos animales que le llamaron la atención, entre ellos un excéntrico búho vestido con una gran túnica amarilla quien lo guió por el rumbo que debía seguir para no chocar con otros animales voladores. Y una cuadra más allá en el negocio de esponjosas nubes de azúcar se encontró con un pulpo de aire comiéndose un combo triple de nube
verde azucarada.

Maravillado siguió su camino por largas horas, el viaje era sorprendente, nunca se imaginó el extraño mundo que había 100 metros más arriba de su enorme nariz de morrón. Pero las horas pasaron rápidamente y comenzó a oscurecer, en pocos segundos no veía más allá de su propia nariz a causa de la falta de luz, ciego y sin poder ver el camino, se estrelló con la luna menguante amarilla,
cae y pierde el conocimiento…


…despertó agitado en su cama, la misma de la cual se había acostado horas anteriores, todo había sido un fantástico sueño, pero extrañamente sentía un fuerte dolor en la cabeza, la frota con su garra izquierda y descubre un pedazo de la luna menguante amarilla con la cual había chocado en su sueño.

¿Habrá sido todo un sueño?
¿Tendría aun las alas en la parte trasera de su macizo cuerpo?
¿Quién lo habrá llevado hasta su cama luego de chocar con la luna menguante amarilla?

¿qué crees tú?

**las mejores ideas y/o aportes pueden ser incluidos en la II parte

02 noviembre 2007

La pequeña pastilla roja


La pastilla vio su fin cuando unos dedos mutantes la sacan de su hogar rápida y violentamente. Nunca nadie la había apretado tan fuerte contra las paredes de su habitación. Se sintió violentada, ni siquiera tuvo tiempo de despedirse de su familia.


Triste vio cómo un esponjoso y poroso cuerpo la recibía tibiamente. Cuando se había comenzado a acostumbrar al color y olor de su nuevo medio ambiente, una ola la precipita contra una blanda mejilla. Su cuerpo se sentía extraño a medida que la corrosión del agua la iba debilitando. La fuerza del agua era demasiado grande, intentó afirmarse de una campana, que se atravesó en su camino, pero un trago más de agua la sucumbió hasta el fondo de la garganta.

Se despertó un poco aturdida por el golpe de la ola, miró a su alrededor y se sorprendió, estaba en medio de un cementerio putrefacto. Comenzó a caminar por el lugar, ahí se encontró con el cráneo de un pepino, las piernas de un apio, el dedo de un brócolis y una migaja, que según su juicio era de un Pan de Pascua.

Luego de unos instantes, la pequeña migaja también comienza a recobrar los sentidos, se levanta y sin saber qué sucedía saluda a la pequeña pastilla. Deciden escapar del lugar juntas y así ayudarse mutuamente.


Comienzan su travesía por el intestino delgado, tuvieron que abrirse paso por las vellosidades intestinales que limitaban su camino. Todo estaba muy oscuro, no podían ver bien, por lo que se toman de la mano para que ninguna de las dos se perdiera por el tubo digestivo.

Pero algo le sucedía a la pequeña pastilla roja, algo la debilitaba y no sabía qué era. Las paredes intestinales eran las culpables, habían comenzado el proceso de absorción, por lo que poco a poco se hacía más pequeña y somnolienta, ya no tenía fuerzas para seguir caminando junto a la migaja de Pan de Pascua.

Había llegado el momento de la despedida, la pequeña pastilla no podía seguir restringiendo y atrasando el camino de la migaja. La dura travesía las había unido, la pequeña pastilla nunca había sentido algo así por alguien. Se abrazaron fuertemente, se dieron un beso en la mejilla y se dijeron un “hasta siempre”.

La migaja sin poder mirar atrás, a causa de sus lágrimas, siguió su solitario camino.

09 septiembre 2007

La verdadera historia de la Papa



La Manzana le dijo a la Naranja:

- Oye, ¿te has fijado que la Papa esta cada día más flaca y fea?
- Sí, en realidad. Bueno de hecho, la Pera el otro día me contó que ya no se está juntando con las otras papas, que ellas se ríen en su cara.
- Puede ser po'.
- Pero te day cuenta que está rara su cáscara, como que no es tan café como las otras papas y los gusanos ni se le acercan ya!!

Luego de unos días, la Manzana y la Pera se encontraron con la famosa Papa, y le preguntaron:

- ¿Cómo hay estado Papa?
- Más o menos chiquillas, la verdad es que no muy bien, como que las demás papas me discriminan porque no me parezco a ellas.
- Pero no te preocupes, le dijo la Pera a la Papa, debe ser la pubertad.
- Sí, mi mami me dijo lo mismo. Ya tías me tengo que ir, nos vemos luego

Un día la Papa, no aguanto más las burlas en el colegio Papa y le rogó a la Madre Papa que la llevara al dermatólogo para que le recetara un tratamiento a su cáscara urgentemente.

Y fue así, como la mamá Papa sacó un bono en Fonasa con uno de los mejores dermatólogos del sistema.

Mientras estaban sentadas en la sala de espera, la pequeña Papa siente algo extraño en su mejilla derecha, fue al baño corriendo. Cuando se mira al espejo, descubre que era un pelo. Aterrada decide arrancárselo con una pinza, pero en la otra mejilla comienza a crecer otro.

En ese momento, la madre entra al baño público y le comenta que la están llamando por el altoparlante para que pase a la consulta del dermatólogo. La Papa y la madre Papa entran al despacho del médico y le muestra su rostro. El doctor, con cara de espanto, le hace un par de preguntas y dice:

- Creo que ya sé qué sucede aquí!

La madre Papa le pregunta:

- Es la pubertad, ¿cierto?
- No, señora Papa, es un poco más complejo que eso.

Mientras el dermatologo y la madre Papa conversaban, a la Papa le comenzaron a crecer más vellos en su rostro y cuerpo, por lo que se largo a llorar.

- No te preocupes Papa, lo que a ti te sucede es que seguramente cuando naciste, en la clínica te cambiaron de madre.
- ¿Cómo es eso doctor?, le pregunta la madre Papa


El doctor saca un bisturí, le hace un corte transversal y dice:







- sino que eres un KIWI !!









05 julio 2007

La vaca Bernarda

La vaca Bernarda sale de su casa, cierra la puerta y guarda la lleve debajo de la alfombra de la entrada, para que la coneja Pancha pueda entrar en la tarde.
Pasa la hormiga Cilantra en su 4x4 y le pregunta a la vaca Bernarda si quiera que la lleve al trabajo, a lo que la vaca Bernarda acepta encantada.


Mientras van camino al trabajo, la hormiga Cilantra le pregunta qué es de su mama la tortuga Esperanza. La vaca Bernarda un tanto angustiada le comenta a la hormiga Cilantra que su madre la tortuga Esperanza no está del todo bien.
La tortuga Esperanza estaba en un centro de rehabilitación para alcohólicos, llevaba ahí varios meses ya. La hormiga Cilantra no lo podía creer, le dice que lo siente, mientras que la vaca Bernarda se lanza a lloriquear, la hormiga Cilantra saca un pañuelo de seda café de su compartimiento delantero de su 4x 4.


Luego de unos momentos de silencios incómodos, en los cuales la hormiga Cilantra no sabía cómo consolar a la vaca Bernarda, llegan al estacionamiento del edificio de sus respectivos trabajos, se bajan, mientras la vaca Bernarda se seca las últimas lágrimas.

Entran al edificio y el conserje la jirafa Cotela les da su habitual saludo de buenos días, siguen su rumbo y la vaca Bernarda le pregunta a su secretario, el león Gonzalo, si ha recibido alguna llamada de su amigo personal el gato Raúl. El león Gonzalo asiente con la cabeza y le pasa un papel con el recado del gato Raúl.


La vaca Bernarda entra a su oficina y recibe inmediatamente una llamada de la coneja Pancha preguntando dónde mierda le había dejado las llaves, a lo que la vaca Bernarda le contesta calmadamente que las había dejado donde siempre; debajo de la alfombra de la entrada. La coneja Pancha le corta indignada y la vaca Bernarda indiferente cuelga el teléfono.
Llama al león Gonzalo para que no le pase más llamadas, enciende su computadora y comienza a trabajar.


Por la ventana izquierda de la vaca Bernarda se asoma el mono Jorge y le hace unas extrañas señas, la vaca Bernarda se asoma y abre la ventana para saber qué quiere el mono Jorge tan urgentemente. El mono Jorge le comenta que su mamá, la tortuga Esperanza, se acaba de escapar del centro de rehabilitación para alcohólicos, y está en el bar de la esquina tomando hasta por las orejas. La vaca Bernarda corre rápidamente para sacar a su madre la tortuga Esperanza de ese antro, pero para cuando llega la tortuga Esperanza ya estaba en pésimo estado, llama de urgencia al 911, llega una ambulancia y le comentan que su madre, la tortuga Esperanza, está en un coma etílico y no tiene mucha esperanza de sobrevivir.


El pulpo Fernando, paramédico, le sugiere a la vaca Bernarda que se despida de su madre, porque no tiene más de 3 minutos de vida. Cuando la vaca le iba a decir algunas palabras para despedirse, la tortuga Esperanza reúne las pocas fuerzas que le quedan y la interrumpe confesándole que ella no es su hija legítima, sino que fue adoptada por ella cuando tenía dos años de vida, y que su verdadera madre es la hormiga Cilantra. Luego de unos suspiros la madre, tortuga Esperanza, muere en los brazos de la vaca Bernarda.

01 junio 2007

Cuenta nueva y borrón

el papel cae al tacho de basura,


sobre otros tantos más que habían terminado igual que él,


conservaban los tristes e inseguros escritos de la anciana que una


y otra vez arrancaba la hoja de su cuaderno verde.





Cómo escribir una carta después


de tanto tiempo sin práctica y conversación con su nieto.


con sólo llegar a "Querido Carlos" los ojos se llenaban de lágrimas


manchando la tinta y humedeciendo el papel;


marcando el triste destino de ser desechado.





La anciana pensaba por qué se


encontraba en esta situación después de años de ignorar el


problema. siempre había culpado a su hijo de alejarla de su pequeño


nieto, pero él no era el verdadero culpable


y ella lo sabía, lamentablemente había tenido


que cargar con ello.





Finalmente, hoy había decidido


quitarse tal carga de encima y contarle todo lo que realmente


había sucedido, pero al parecer no era capaz; aún no se lo perdonaba.


Intenta redactar una vez más la carta llegando


a la misma situación anterior, a lo que decidió


no probar de nuevo.



quitar la última hoja del cuaderno, guardarlo en el mismo lugar del estante, cerrar la puerta por donde había entrado con el ánimo de mejorar una situación que ahora parecía lejana.

18 mayo 2007

Mi mami me contó

que en ése clóset hay 503 conejos blancos

que en la esquina de 3 norte con 3 poniente hay una jirafa que barre la calle todos los días a las

8:15 de la mañana

que en el mall están vendiendo bufandas con patas de caballo a $100

que ése niño tiene de amigo a una pulga azul

que el naranjo era el color preferido de "Juana la Loca"

que un día vio a una mochila caminar por una cuerda floja en el Circo

Beat de Fito Páez,

que una gitana le dijo que los chanchitos de tierra se iban a tomar

el poder del mundo,

que unos ladrones le robaron la acuarela de su abuelo

que una bicicleta salvó a su hermano

que al ciruelo del patio de mi casa le crecen frutillas

que el mar antes era rosado

que un jorobado le regaló un anillo de esmeralda,

y que un día soñó que yo era su hija

23 abril 2007

A paso lento avanzaba el reloj


Durante largos años se levantó temprano para ir a su colegio de despertadores,
practicaba cada tarde y hacía sus tareas de relojería I, relojería II y relojería III. Hasta que por fin sacó su titulo de despertador profesional.

A lo largo del tiempo cumplió puntualmente despertando a su pequeña dueña.
Era fiel, nunca le había fallado, gozaba de la plena confianza de la niña.
Así, cada noche la pequeña activaba el despertador y lo programaba para que éste la despertara para ir a su colegio.
Pero un día eso no ocurrió, el despertador se había quedado dormido y con él la niña también había faltado a la hora de entrada de su colegio.

La madre indignada entra a la pieza de la niña y le dice:

-¿!!Cómo no eres capaz de poner el despertador a la hora!!?-

La niña angustiada y media somnolienta, no comprendía qué había sucedido
Y le preguntaba incansablemente a la madre

-Pero ¿qué paso?, ¿qué te pasa mami?- decía la niña

La muchacha se sentía mal, ella no había cometido el error, se acerca al despertador para cerciorarse de que ella sí lo había programado a las 7 am.

El despertador la ve acercarse y en sus ojos se veía aquel terrible sentimiento de culpa que sentía el pobre despertador.
Mientras la niña se acercaba a él, el despertador pensaba y se reprochaba:

-¿Cómo después de tantos años de entrenamiento le he fallado a esta inocente niña?-

No se lo perdonaría nunca. Pensó en quitarse las pilas y morir. Pero no, debía enfrentar a la pequeña y si era preciso ir directamente al tacho de la basura.

La niña llega al estante donde se ubicaba el despertador, lo examina y lo golpea de un lado. De un momento a otro se detiene el reloj

No había sido culpa de ninguno de los dos.
La niña como cada noche sí había programado el despertador.

Pero éste había cumplido con sus horas de vida; sus pilas se habían agotado.
Por más de 3 años había regalado puntualidad a aquella niña. Pero ahora había llegado el momento de despedirse de aquellas pilas que lo habían acompañado durante aquellos años.

Dos días estuvo el pobre despertador sin funcionar, sin cumplir la función para la cual él había sido creado. Pensó que sería abandonado, que nunca más marcaría un segundo.

Inesperadamente la niña entra a la habitación,
desenvuelve las pilas de su embase original y las instala en la parte trasera del despertador.

-Tic-tac – marcó nuevamente el reloj.

05 abril 2007

hoy es mi día de suerte

Me subo a mi auto huevo del futuro,
me bajo en la octava nube de la izquierda,
apago la radio mientras suena una canción de
Nicole que me recomendó la Pauly el otro día, me
bajo del auto y viene un pulpo de 6 tentáculos y me
saca un parte por estar estacionada sobre la cuneta de
la nube. No me importa, total a la Andy también la multaron
por lo mismo. Sigo caminando y un panadero me regala una marraqueta,
pan francés o pan batido como se quiera decir, me doy vuelta y encuentro
a un sapo que me echa la "foca" y dice que camine más rápido, me hago
a un lado y el sapo sigue sucamino. Me detengo un segundo para
escuchar el sonido y era el acordeón de mi abuelo que venía
haciendo ruido. Me agacho para recoger una flor y una
bandada de pájaros pasapor encima de mí.
-parece que ando con suerte hoy- me digo-
Y en eso una estrella sale de su casa a regar el jardín del cual saqué la flor.
Luego de saludarla sigo mi camino y de una ventana cae un perrita,
que gracias a mi gran agilidad la logro atajar y me la llevo.
Prosigo caminando junto con la perrita, que por lo
demás se llama Mara, y un pequeño niño se
acerca y pregunta si puede acariciar a la
perrita le asiento con la cabeza y se
quedan un buen rato ambos felices
y yo con los brazos un tanto
agotados.

Por fin, voy llegando al banco, entro
y hay un asalto a mano des-armada me tiro
al suelo por el peligro inminente de que no me
pase nada, gateo hacia un guardia que se encuentra
a mi lado derecho le pregunto cuánto durará esto y me
dice que un par de minutos más, los asaltantes se llevan alrededor
de 50 pesos, se acercan a la entrada del banco y gracias al cielo y a todos
los santos llega la brigada de conejos policiales, los capturan con gran éxito
y puedo pagar mis cuentas.

Me dirijo hacia mi auto por la vereda de enfrente, todo sigue con
normalidad como siempre, saco el parte que dejó el pulpo
policía de 6 tentáculos en el parabrisas de mi espectacular
auto huevo del futuro. Me subo, prendo la radio y sigue
mi canción favorita recomendada por mi exquisita
y tiernilla amiga Pauly, enciendo el motor de
azúcar y vuelvo a mi querido hogar.