El equilibrio
Era una laguna verde de color amarillento donde coexistían patitos feos y cisnes imperiales. Todos y cada uno de ellos vivía feliz y chapoteaba en el agua muy campante y animado.
Pero fue aquel día gris donde las nubes taparon el sol que se apareció Cruela de Vil en busca de animales con los cuales hacer lindos y elegantes abrigos, ya que la piel de dálmata estaba pasada de moda y lo que estaba in ahora eran las plumas de patos y cisnes.
Necesitaba de 100 patos y 50 cisnes para crear un único y majestuoso sobretodo con el cual cubrir sus esqueléticos hombros.
Su plan para atraparlos era lanzar una red cuando ellos se encontraran revoloteando en la laguna. Su malévola y cruel estrategia era casi perfecta. Sin embargo, no contaba en que estas aves eran más ingeniosas de lo que pudiese siquiera imaginar, ya que serían ellas las que terminarían por tenderle una trampa a esta pérfida mujer.
Cruela preparó todo minuciosamente para capturar a sus presas, pero las aves se adelantaron, tomaron la red con sus picos, rodearon el cuerpo de la mujer y picotearon su ropa hasta dejarla desnuda.
La asomaron al lago y el reflejo de su cuerpo y de cada una de las aves que se encontraban allí acompañó su imagen. Pasó un segundo y comprendió que todo se resumía a sentirse cómoda con su propia piel y dejar que los animales conservaran y mantuvieran la suya, sólo así la Pachamama se mantendría en equilibrio.

