02 noviembre 2007

La pequeña pastilla roja


La pastilla vio su fin cuando unos dedos mutantes la sacan de su hogar rápida y violentamente. Nunca nadie la había apretado tan fuerte contra las paredes de su habitación. Se sintió violentada, ni siquiera tuvo tiempo de despedirse de su familia.


Triste vio cómo un esponjoso y poroso cuerpo la recibía tibiamente. Cuando se había comenzado a acostumbrar al color y olor de su nuevo medio ambiente, una ola la precipita contra una blanda mejilla. Su cuerpo se sentía extraño a medida que la corrosión del agua la iba debilitando. La fuerza del agua era demasiado grande, intentó afirmarse de una campana, que se atravesó en su camino, pero un trago más de agua la sucumbió hasta el fondo de la garganta.

Se despertó un poco aturdida por el golpe de la ola, miró a su alrededor y se sorprendió, estaba en medio de un cementerio putrefacto. Comenzó a caminar por el lugar, ahí se encontró con el cráneo de un pepino, las piernas de un apio, el dedo de un brócolis y una migaja, que según su juicio era de un Pan de Pascua.

Luego de unos instantes, la pequeña migaja también comienza a recobrar los sentidos, se levanta y sin saber qué sucedía saluda a la pequeña pastilla. Deciden escapar del lugar juntas y así ayudarse mutuamente.


Comienzan su travesía por el intestino delgado, tuvieron que abrirse paso por las vellosidades intestinales que limitaban su camino. Todo estaba muy oscuro, no podían ver bien, por lo que se toman de la mano para que ninguna de las dos se perdiera por el tubo digestivo.

Pero algo le sucedía a la pequeña pastilla roja, algo la debilitaba y no sabía qué era. Las paredes intestinales eran las culpables, habían comenzado el proceso de absorción, por lo que poco a poco se hacía más pequeña y somnolienta, ya no tenía fuerzas para seguir caminando junto a la migaja de Pan de Pascua.

Había llegado el momento de la despedida, la pequeña pastilla no podía seguir restringiendo y atrasando el camino de la migaja. La dura travesía las había unido, la pequeña pastilla nunca había sentido algo así por alguien. Se abrazaron fuertemente, se dieron un beso en la mejilla y se dijeron un “hasta siempre”.

La migaja sin poder mirar atrás, a causa de sus lágrimas, siguió su solitario camino.

7 comentarios:

  1. ¿Y qué le pasó finalmente a la pastilla roja? ¿Y la migaja se fue por el intestino grueso o por el camino recto? Jajjaa!!!

    Llena de dudas_dudosas me despido, desde c/Huamaxuco 444

    ResponderEliminar
  2. ¿Será que una vez fuera de nuestro hogar, del vientre materno, enfrentados al mundo y el inevitable sino letal de nuestras existencias, sepamos por qué nos crearon?
    Es que quería ponerle filosofía al comentario, pero me encanta tu humor y la elocuente descripción de los hechos.
    Muchos saludos, un gusto tenerla de vuelta.

    ResponderEliminar
  3. jajaja la pobre pastilla al igual que la papa se dieron cuetna que su identidad tenia q cambiar, una era un kiwi, la otra tenia q ser absorvida por el cuerpo. Porq esa al final era su funcion, estar con su familia era solo un meroestado. Y la pobre migaja tendra la mima suerte y se ira como dice la Sole por un camino recto jajajaja

    saludos cuenta cuentos, con cosillas de la vida cotidiana.

    =)

    ResponderEliminar
  4. ají! que triste la historia...(me emocioné y lloré in my heart, porque al igual que tú, soy una llorona compulsiva y crónica)

    Me parece conocida la historia, algo así como tratar de retratar una vivencia personal a través de algo más sencillo. Odio dejar gente que uno quiere atrás, pero peor aún es tener que hacerlo por obligación, cuando no hay otra opción.

    Ojalá que a la miga de pan de pascua le llegue otra pastilla (si hay tantos peces en el mar, porque siempre pesco...(8)--> ya tu saeee chica chica)

    Besitos linda! te quiero muchitoo

    ResponderEliminar
  5. Acostumbras a cambiar la imagen de esta bitácora, y tienes mucho estilo. Comenta mi blog, ojalá postees aquí luego.
    Nos vemos,
    Hugo

    ResponderEliminar
  6. "Triste vio cómo un esponjoso y poroso cuerpo la recibía tibiamente".


    jajajjajajaja...

    esa frase me dio mucha risaaa!!..

    bueno... entre risa y asco la verdad...


    lo peor fue imaginarme el final de la migaja: por donde salga, es un poco cerdo imaginárselo... jajajjaja


    buena historia..


    saludines!!!


    te quieeeeeeeeeeeeeeeeeeero!

    ResponderEliminar
  7. Por fin leo este escrito y me he quedado con la media duda existencial!

    ¿Y la pastilla?

    ¿Y la migaja de pan de pascua?

    Cruel por dejar tantas interrogantes, es un texto al cual le puedo aplicar muchas metáforas... interpretaciones...

    Y si, igual da pena la pobre pastilla y la migaja... repito, cruel!

    Saludos~

    PD: Te vi el otro dia, te hice señas y ni me pescaste :(

    ResponderEliminar