II Parte
El fin
Rafa no se demoró en llegar. Caballerosamente le dio la mano para que la tortuga Pancha se subiera a la aleta del delfín que exclusivamente había arrendado Rafael para aquella cita. Todo marchaba sobre “la cola del delfín”. Pero algo inesperado sucedió.
Al cachalote Ignacio le fallan los frenos de su “Rana Rover” y se estrella a gran velocidad contra Pancha.
Milésimas de segundos más tarde Francisca se encuentra a dos metros, boca abajo e inmóvil. Rafael se acercó y se desmoronó al lado de ella. Le tomó la aleta, la miró, y pensó en lo preciosa que era.
No podía creer que había encontrado a la mujer perfecta para él, y al mismo tiempo a quien llorar el resto de sus días. Quizás para muchos es incomprensible que aquella relación y el poco tiempo que ambos compartieron bastara para crear uno de los lazos más fuertes que él había sentido.
Rafael aún la recuerda. Aquella última mirada que ambos se dieron nunca la podrá olvidar. Y es que no necesitaron hablar para poder entenderse. Mientras iban arriba de los delfines ambos sintieron que se pertenecía el uno al otro. Ése era el equilibrio que tanto habían buscado, y finalmente lo habían encontrado. Pero el destino o quienquiera que sea les tenía preparado a ambos otro final.


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