La galleta Prohibida
Los padres de Vicente habían muerto a causa de una extraña indigestión causada por una galleta de jengibre. Tras su fallecimiento, la malvada tía del pequeño ofreció hacerse cargo de su crianza para así quedarse con la millonaria herencia del menor.
La tía de Vicente, Carmen, era una persona más malévola de lo que Vicente pensaba. No se preocupaba en lo absoluto de él, no lo alimentaba, lo castigaba constantemente llegando incluso a los golpes. Por esto, Vicente poco a poco se fue alejando aún más de su tía, llegando a vivir solo en su habitación con la ayuda Apio –su inteligente hámster-, quien le llevaba comida, agua, papel higiénico, entre sus otras necesidades.
Con el pasar del tiempo, Apio y Vicente se entendían. Extrañamente Apio comprendía a Vicente y vice-versa. Cuando ya pudiendo comunicarse, comenzaron a planear el “plan secueto” cuya finalidad era dar muerte a la desagradable y venenosa tía, y así quedar ambos libres.
Para llevar a cabo este plan, se escaparon de la casa y fueron camino al bosque en busca de la casa del señor Don Nestle. Éste era un minotauro que tendría la facultad de cocinar una galleta con los mismos ingredientes que dieron muerte a sus padres.

Al llegar al bosque y encontrar al señor Don Nestle lo convencieron de preparar la famosa galleta de jengibre, que daría muerte a la perversa tía Carmen. Para ello, debieron recurrir a un búho sabio y excéntrico quien los guió hasta un pulpo volador, el cual les concedió el ingrediente final y “secueto”.

Al llegar de vuelta a la casa -con las galletas escondidas en los pantalones de Vicente-, las dejaron en el tradicional envase de golosinas. Luego se fueron sigilosamente a su pieza (al estilo ninja que Apio le había enseñado a Vicente), esperando el feliz desenlace de la historia.

Al levantarse al día siguiente Vicente y Apio escucharon gritos en el comedor de la casa, salieron rápidamente de la habitación y vieron a la tía transformarse lenta y dolorosamente en un hámster; un marrón y feo hámster (sin ánimo de ofender a Apio).
Vicente feliz del final que tenía la maligna, cruel y siniestra tía Carmen, vuelve la mirada a Apio para abrazarse y celebrar el objetivo cumplido. Pero algo le ocurría a Apio. Con extraños y dolorosos retorcijones de estómago cae al suelo y poco a poco comenzó a mutar hasta transformarse en un individuo similar a Vicente. Pero había algo distinto, al parecer Vicente se había equivocado durante todo este tiempo al llamarlo Apio, ahora se daba cuenta que su gran y fiel amigo era más Apia que Apio.
Ambos amigos se miraron felices e incrédulos. Todo había salido mejor de lo planeado. Y aunque Apia aún mantiene ciertas características de roedor, estas no se comparan con la alegría y libertad de los dos muchachos. Por fin ambos eran "iguales" y podían hacer realidad cada una de sus ideas, fantasías y proyectos que planearon cuando aún existía la perversa tía Carmen.


jajaja el final me recuerda al tercer libro de amanecer...cuando podian hacer todo como iguales...
ResponderEliminarme encantó que pusieras plan secueto!!! y que linkearas a los buenos cabros del greenpeace!!!!! wiiiii
No entendí lo del plan secueto. Por qué secueto?
ResponderEliminarDarcy:
ResponderEliminarEs porque una vez la Andrea (ms. Hartung) llegó diciendo a la U que había visto una película, en la cual aparecía un ratoncito que decia "¡Plan secueto!". y desde ahí que nos quedamos con esa expresión.
se supone que es con un tono de voz en particular, así que en vivo y en directo sería bastante más gracioso :P
que estés muy bien y gracias por comentar!.