20 abril 2009

La granja de Ají



Ají vive en las praderas, cerca de la casa del tío Pepito que ordeña las vacas de la granja vecina.

A Ají le gustan los cerdos. Una vez al día se sube a uno de ellos, se adentra a los campos de esmalte naranjo a respirar y pensar sola, sin que nadie la moleste.

Le encanta el viento en su tallo y sentir la velocidad de su cerdo (que piensa tomarse el poder de una granja vecina) que galopa.


Noche a noche Ají sabe lo que tiene que hacer para que su granja funcione correctamente. Se levanta todos los atardeceres con las vacas que cacarean fuertemente en las letrinas de su pequeño pero acogedor hogar. Va en busca de sus gallinas que la ayudan a guiar el ganado de flores.


En eso pasa toda la tarde.

A la hora de 11, Ají se dirige a la casa del tío Pepito para acompañarlo en su Agua Ardiente diaria. Se toman un par de shot juntos, hablan de la economía mundial y Ají vuelve a su dulce hogar.

Allí la espera el perro Lorenzo con la cena servida. Ambos se sientan en la mesa y se quejan de sus respectivos problemas. Luego conversan de trivialidades. Y finalmente sus pláticas son más profundas e intentan de cambiar el mundo.

Cuando el sueño los supera a ambos se dirigen a sus respectivas habitaciones.

El perro Lorenzo va a su morada, específicamente a su cama Box Spring de 2 plazas y media, mientras que Ají se estira a los pies de su cama, esperando que pase el día para comenzar su rutina nocturna nuevamente.

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